Cierto día, Matías Schneider, habitante del barrio Puerto Madero, salió a la calle y entró en la companía con nombre ingles y se compró zapatillas blancas.
Regresó por la calle y al llegar le comentó a la señora que limpia su casa:
- Ya me las ensucié...
La señora miró y dijo:
- No, no. No están tán sucias. No están sucias, de verdad.
En otro cierto o errado día, Matías se puso a leer libros peligrosos, se llenó de ganas y decidió viajar por su continente.
Bajó al sur, tuvo frío, subió al norte, sentió calor, fue del Atlantico al Pacífico, sentío frío en el norte y tuvo calor en el sur, vió mentiras en papeles y verdades en paisajes.
En cierto día, miró sus zapatillas blancas.
Estaban sucias, sucias de verdad - y las tiró.
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